La expansión solar en Andalucía amenaza los hábitats de las aves esteparias

Un estudio publicado en la revista científica Ardeola alerta del elevado solapamiento entre las instalaciones solares fotovoltaicas y las zonas más favorables para las aves esteparias amenazadas.

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La transición hacia las energías renovables es fundamental para reducir las emisiones de carbono, pero su desarrollo también plantea retos para la conservación de la biodiversidad. Así lo advierte un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Málaga y publicado en el último volumen de Ardeola, la revista científica de SEO/BirdLife.

La investigación analiza cómo las plantas solares fotovoltaicas afectan a los hábitats de tres especies de aves esteparias amenazadas en Andalucía: la avutarda común, el sisón común y el aguilucho cenizo.


Estas aves dependen de paisajes abiertos, con escasa cobertura arbórea, como los cultivos herbáceos de secano, los barbechos y las praderas. Sin embargo, estos ambientes están sometidos a una creciente transformación y fragmentación debido, entre otros factores, a la agricultura intensiva, la expansión urbana y las infraestructuras energéticas.

Uno de los resultados más destacados del estudio es el elevado solapamiento entre las instalaciones solares y las zonas especialmente favorables para las aves esteparias.

En cuatro provincias andaluzas, más del 70% de las plantas solares analizadas se encuentran en áreas consideradas altamente favorables para estas especies:

  • Sevilla: 73,84%
  • Cádiz: 73,81%
  • Granada: 72,44%
  • Málaga: 71,88%

Además, Sevilla concentra el 47,52% de las instalaciones potencialmente perjudiciales para las aves esteparias de Andalucía.

Esta coincidencia se explica, en parte, porque las características que hacen que un terreno sea adecuado para las instalaciones fotovoltaicas —como la orografía llana, la escasa cobertura vegetal y la elevada radiación solar— también coinciden con las condiciones que favorecen la presencia de estas aves.

© Jorge Remacha

La pérdida y fragmentación del hábitat constituyen una amenaza especialmente importante para la avutarda común y el sisón común, especies que presentan una capacidad de dispersión limitada y una marcada fidelidad a sus áreas habituales.

El aguilucho cenizo, por su parte, realiza largas migraciones entre Europa y África, pero depende de los cultivos tradicionales de cereales durante su época de reproducción. A la pérdida de hábitat se suman otras amenazas, como la destrucción de nidos durante la cosecha mecanizada y la disminución de la disponibilidad de presas.


Ante esta situación, el estudio propone mejorar la planificación territorial para compatibilizar el desarrollo de las energías renovables con la conservación de la biodiversidad. Entre las medidas planteadas se encuentran identificar zonas de exclusión en hábitats de alto valor para la conservación, priorizar terrenos degradados o con menor conflicto ambiental para instalar plantas solares y reforzar las medidas de restauración y mitigación de impactos.

Desde SEO/BirdLife se insiste en que el despliegue de las energías renovables debe ir acompañado de la protección de la naturaleza y de una adecuada evaluación ambiental de los proyectos.

La organización dispone, además, de mapas de compatibilidad de las energías renovables terrestres con la biodiversidad, concebidos como herramientas de apoyo para las administraciones, las empresas y los colectivos interesados en una planificación más sostenible.


El reto consiste en avanzar hacia un modelo energético más limpio sin comprometer la supervivencia de especies que ya se enfrentan a importantes amenazas. Porque la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad deben avanzar de la mano.


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